ESTRATEGIA TRIENAL  2019-2021

La Comisión Directiva y el Consejo Consultivo de la Fundación han decidido enfocar nuestro esfuerzo de trabajo para el presente trienio en el eje Argentina Austral.

Habida cuenta de nuestra tradición y nuestro permanente compromiso con los asuntos oceánicos y ambientales de nuestro país, todas nuestras acciones estarán destinadas a colaborar con la participación argentina en el objetivo 14 del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas vinculado a la Protección de la Vida Submarina.

En  ese marco, los esfuerzos tendrán una orientación especial, buscando anticipar la Agenda de Naciones Unidas, que proclama el periodo 2021-2030 como la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible. 

Los océanos del mundo, su temperatura, composición química, corrientes y vida son el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar habitable para los seres humanos. La forma en que gestionamos este recurso vital es fundamental para la humanidad y para contrarrestar los efectos del cambio climático.

Los medios de vida de más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera. Sin embargo, el 30% de las poblaciones de peces del mundo está sobreexplotado, alcanzando un nivel muy por debajo del necesario para producir un rendimiento sostenible.

Los océanos también absorben alrededor del 30% del dióxido de carbón generado por las actividades humanas y se ha registrado un 26% de aumento en la acidificación de los mares desde el inicio de la revolución industrial. La contaminación marina, que proviene en su mayor parte de fuentes terrestres, ha llegado a niveles alarmantes: por cada kilómetro cuadrado de océano hay un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible generan un marco para ordenar y proteger de manera sostenible los ecosistemas marinos y costeros de la contaminación terrestre, así como para abordar los impactos de la acidificación de los océanos. Mejorar la conservación y el uso sostenible de los recursos oceánicos a través del derecho internacional también ayudará a mitigar algunos de los retos que enfrentan los océanos.

Para el decenio que se inicia en 2021 la fundación asume el compromiso de coadyvar al objetivo de movilizar a la comunidad científica, pero también a los políticos, a las empresas y a la sociedad civil en torno a un programa común de investigación y de innovación tecnológica.

Para Naciones Unidas, una de las prioridades durante esos diez años será “reforzar y diversificar las fuentes de financiación”. En la actualidad los países dedican a las ciencias oceánicas entre el 0,04 % y el 4 % del dinero invertido en investigación y desarrollo (I+D).

Hay casi 3.000 millones de personas que dependen de la biodiversidad marina y costera para su subsistencia, y los océanos absorben casi un tercio del dióxido de carbono generado por el hombre y atenúan así el impacto del calentamiento climático.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) destaca que pese a la importancia que tiene, la ciencia no ha conseguido evaluar los efectos acumulativos que tienen las actividades humanas en los océanos y sus consecuencias en términos de contaminación, de calentamiento o de acidificación.