El efecto de la acidificación en los océanos es el resultado provocado por las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera procedentes de las actividades humanas. El dióxido de carbono atmosférico es absorbido por los océanos, desencadenando una reacción química y como resultado genera un descenso del pH del agua de mar.

El aumento del dióxido de carbono disuelto favorece la reacción con el carbonato cálcico causando que el océano se vuelva más ácido. Al mismo tiempo que disminuye el ph marino se produce un cambio en la composición química del agua que afecta al crecimiento, reproducción y a otros procesos fisiológicos en los organismo marinos.

A medida que el carbonato cálcico disuelto reacciona, deja de estar a disposición de los corales duros, moluscos y crustáceos que lo utilizan para crear sus estructuras y sus conchas. Como consecuencia, estos organismos se debilitan y corren el riesgo de desaparecer.